Desde que leí El Principito por primera vez y descubrí que lo amaba, intento leérmelo cada año. Este año he estado muy necia.... no lo leí nunca. Hasta esta tarde. Voy a fijarme en cuál página paré: 54 (mi edición tiene 113).
Como soy de voluntad débil, prendí este aparatejo que tanto tiempo me quita. Acabo de entrar a Behance, y empecé a mirar algunas imágenes... no tuve mucho tiempo de recorrer hasta que encontré esto...
me recordó que tengo algo que hacer.
Behance - Missing Garden
viernes, 31 de diciembre de 2010
martes, 28 de diciembre de 2010
DON CARLOS, EL REY DE LAS FRUTAS Y LAS VERDURAS
Don Carlos es un loco loco que trabaja en la Mayorista vendiendo frutas y verduras. Es lo único que come. Toda su casa está llena de ellas: las persianas son de apio; las lámparas, de ají. Se ducha exprimiendo limones y el papel higiénico es de hojas de lechuga.
Don Carlos no tiene esposa, pero diario coge una fruta o verdura diferente, la disfraza muy temprano, y mientras se va a trabajar, la pone a limpiar la casa, a lavar la ropa, a preparar la carne para el almuerzo (¡ja, no es verdad!) y a regar la huerta. Luego, la pasea por la calle cual perrito, pues nada más se puede hacer en plena calle con una verdura disfrazada. Paran en algún lugar para que él coma, pero hace que su esposa salga a echarse rocío para que no lo vaya a acusar de canibalismo.
Por la noche, llegan a la casa, la tira en la cama… le quita una hoja, le muerde una teta, se la come enterita y espera al otro día para disfrazar una más fresca.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Malemilio, una bacteria chupaimaginación.
Emilio era una bacteria normal. Vivía con su familia en un lugar único, mágico, feliz: era el lápiz de un diseñador.
Pasaba en él grandes momentos. Veía cómo el amo de su hogar hacía líneas en el papel. Pasaba días y noches enteros rayando y dibujando. Emilio, que vivía encantado con lo que el gran diseñador hacía, ponía cuidadosa atención. Observaba que él plasmaba cosas visibles del mundo, de la habitación, e identificaba cada una de ellas. Pero otras eran demasiado extrañas y desconocidas. Emilio no las había visto nunca.
Un día, el diseñador tenía compañía.
- Hermano, el dibujo está genial. Juro que si existiera moriría de un susto. Menos mal eso es producto de su imaginación.
- ¿Imaginación? - pensó Emilio - . ¿Qué era eso? ¿cómo se conseguía?. Qué cosa más extraña.
No sabía nada sobre esa cosa que tenía el dueño del lápiz. Pero sabía que la quería.
- Imaginación, imaginación, imaginación… ¡imaginación! No se imaginaba qué era. No sabía, no la tenía.
Un día, vio como su hogar se movía hacia tierras desconocidas, fuera de la única habitación en la que había estado siempre. No sabía qué pasaba… no se lo imaginaba, pobrecito.
Cansado de la mugre en su lápiz, el diseñador decidió hacerle una limpieza. Abrió la llave, tomó un poco de jabón, lo puso bajo el chorro. Remolinos, torrentes, corrientes. Gritos. Pánico bacterial.
El momento confuso pasó. Emilio despertó en algún lugar tubular, golpeado y aturdido. Estaba solo. Comenzó a llamar a los suyos. Silencio. Buscó durante mucho rato. A lo lejos, pudo ver unos cuantos cuerpos inanimados parecidos a él. Eran ellos, su familia. Su corazón se arrugó y de inmediato sintió que nunca podría ser el mismo de antes. Juró venganza.
- ¿Imaginación?, - gritó - sea lo que sea, se la arrancaré a ese maldito diseñador.
Con estas palabras, se convirtió en Malemilio. Sus ojos enrojecieron; le salieron colmillos; su cara era sólo angustia. Su verde vivo oscureció, creció como ninguna otra bacteria podía hacerlo. Sus manos se convirtieron en potentes aspiradoras, capaces de absorber los rayos de imaginación que atraía con otra de sus nuevas características: un poderoso casco bacteriano que funciona con una tecnología hasta ahora desconocida (los científicos creen que es algo parecido al bluetooth). Su primera víctima fue el pobre diseñador. Desde la tubería, Malemilio fue capaz de atraer sus rayos de imaginación, absorberlos con sus aspiradoras y desecharlos ya destruidos. Con ellos se nutre para ser más grande y más poderoso, y para ingeniar nuevas estrategias de robo de imaginación.
Se cree que Malemilio sigue viviendo en las tuberías, pues no toca a sus víctimas. Se especula también que se ha reproducido, pues cada vez la gente es menos imaginativa y más aburrida.
domingo, 26 de diciembre de 2010
¿Qué hay que hacer...?
- ¿Qué hay que hacer para aparecer en tu blog?
- o_O
- ¿la conversación debe ser interesante?
- no... con sólo regalarme una linda lonchera...
- o_O
- ¿la conversación debe ser interesante?
- no... con sólo regalarme una linda lonchera...
sábado, 25 de diciembre de 2010
of Montreal - Wraith Pinned to the Mist
Pingüinos empujones y gatos verdugones :O
Let's pretend we don't exist
Let's pretend we're in Antarctica ♫
Maybe I'll never die
I'll just keep growing younger with you
And you'll grow younger too
Now it seems too lovely to be true
But I know the best things always do ♪
Let's pretend we don't exist
Let's pretend we're in Antarctica ♫
Maybe I'll never die
I'll just keep growing younger with you
And you'll grow younger too
Now it seems too lovely to be true
But I know the best things always do ♪
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Asexulina... la salida.
Sara: ay no Carolina... definitivo... la asexualidaaaaad es la salidaaaaa
Carolina: la asexulidad es la salida
Sara: xulidad...dícese asexualidad + azulidad... ajajaja... asexulidad
Carolina: jajajajaj
Sara: yeaaa... ajaja
Carolina: noo y yoo... tiene que haber un término que también me incluya a mí
Sara: ajajajajajajaajajajaja... eeeeeeem... a ver, ¿qué otra cosa quieres incluir?
Carolina: nada, yo soy la asexual y tú la azul
Sara: no tiene sentido porque yo también soy asexuaal, o puedes ser azul también... usté verá mame... ajajaja
Carolina: eres un color, ahí mismo se deduce que eres asexual
Sara: oigan puees... soy un COLOR, y aparte, primario... tengo que copular necesariamente para producir verde, morado, toda la gama de azules y todos los colores raros que puedas mencionar que contengan azul... sin mencionar el café y su gama entera. Aparte participo en orgías... porque me mezclo con más de uno...
Carolina: entonces no puedes pertenecer al movimiento, lo siento
Sara: (mala cara) el que quiere, puede... ajjaa
Carolina: tú lo has dicho: los colores copulan... es un acto que va en contra de los principios de la asexualidad
Sara: y nosotras también... ajajajaja... pero podemos serlo porque queremos
Carolina: debes renunciar a tu instinto de copulación
Sara: jajajajajaajaja... ya lo hice
Carolina: jajajjajajaj
Sara: lo que tienes que hacer es poner tu otro elemento
Carolina: estamos conectadas, es un hecho... yo no tengo elementos, yo soy mi elemento
Sara: asexuarolina
Carolina: ¿y el azul dónde quedó?: asexulina.
Carolina: la asexulidad es la salida
Sara: xulidad...dícese asexualidad + azulidad... ajajaja... asexulidad
Carolina: jajajajaj
Sara: yeaaa... ajaja
Carolina: noo y yoo... tiene que haber un término que también me incluya a mí
Sara: ajajajajajajaajajajaja... eeeeeeem... a ver, ¿qué otra cosa quieres incluir?
Carolina: nada, yo soy la asexual y tú la azul
Sara: no tiene sentido porque yo también soy asexuaal, o puedes ser azul también... usté verá mame... ajajaja
Carolina: eres un color, ahí mismo se deduce que eres asexual
Sara: oigan puees... soy un COLOR, y aparte, primario... tengo que copular necesariamente para producir verde, morado, toda la gama de azules y todos los colores raros que puedas mencionar que contengan azul... sin mencionar el café y su gama entera. Aparte participo en orgías... porque me mezclo con más de uno...
Carolina: entonces no puedes pertenecer al movimiento, lo siento
Sara: (mala cara) el que quiere, puede... ajjaa
Carolina: tú lo has dicho: los colores copulan... es un acto que va en contra de los principios de la asexualidad
Sara: y nosotras también... ajajajaja... pero podemos serlo porque queremos
Carolina: debes renunciar a tu instinto de copulación
Sara: jajajajajaajaja... ya lo hice
Carolina: jajajjajajaj
Sara: lo que tienes que hacer es poner tu otro elemento
Carolina: estamos conectadas, es un hecho... yo no tengo elementos, yo soy mi elemento
Sara: asexuarolina
Carolina: ¿y el azul dónde quedó?: asexulina.
Lali Puna - That day
Yo quiero que, cuando pierda la cabeza, los osos me consientan así...
y quiero ser una osa y hacer el oso.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Creo que he visto una linda gatita :D
Sí, resulta que es mi sobrina Tulia.
Acabo de darme cuenta de su existencia... es que su madre adoptiva humana no sabía que estaba embarazada, como el programa de Discovery Health... y es por eso que la tengo por aquí sin previo aviso. Todavía no la conozco en gata (pero ya casi)... de todas formas ya debe haber recibido un apachurrón de mi parte.domingo, 19 de diciembre de 2010
George Harrison - Got my mind set on you
:)
¿Cómo es que los animales hablan si están disecados?
ajajajajajaja sábado, 18 de diciembre de 2010
Matrioskas
Hay que decir que a Sara no le ha ido muy bien con la fotografía... lástima, tanto que le gusta.
I am here in my mind
But I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mind
no, no, no ♫But I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mind
CLARA ROSA, ROSA OSCURA
Me veo obligada a escribir sobre mí. Nunca lo hago. No me gusta que lo mío quede expuesto.
Vivía en un barrio aparentemente tranquilo, de clase media, de esos en los que todavía el señor de la tienda fía y conoce a todo el mundo, y en donde la loca chismosa no había querido desaparecer.
Me veían como a una señora como cualquiera, de las que tenía esposo y asistía al costurero, pues yo iba al costurero. Siempre hacía las cosas muy por debajo de lo que era capaz: intentaba hacerlas como una persona normal. Algunas veces me quedaban hasta feas, por lo que la loca chismosa, compañera de costurero, no me dejaba en paz. Me gozaba por mi aparente ineptitud, me hacía quedar mal frente a la gente y lo regaba por todo el barrio.
Por esos días, llevaba una vida aparentemente normal. Salía a caminar con mi esposo, iba al costurero, hacía visitas. Pero la mayor parte de mi tiempo la pasaba pintando: soy artista.
No me gusta que la gente se dé cuenta, por lo que solamente exponía en Europa. Conocí a Picasso en persona. Por eso no recibo visitas: no me gusta que la gente vea mis espectaculares cuadros, ni todo el oro que he podido comprar con lo que gano.
El último año expuse en París, en Londres, en Lisboa y en Barcelona. Mi esposo se encargaba de hablar con un muchacho que tiene una moto para transportar mis cuadros. La gente dice que son mágicos, que les hacen tener sensaciones extrañas.
Me puse entonces a investigar sobre eso y di con un brujo. Él me dijo que yo tenía el poder de cumplir mis deseos a través de mis cuadros. Sólo tenía que pensar en mi deseo a cada segundo que pintara, y luego la persona o personas que yo necesitaba para cumplirlo tenían que verlo.
La verdad, eso no me llamó mucho la atención. Lo ignoré por mucho tiempo, porque no quería que la gente cercana a mí los viera, y porque me quedaba imposible fijar mi mente en un solo pensamiento, y aún más mientras pinto.
Un día en el costurero, yo hacía una rosa en punto de cruz. No estaba de humor, y como de costumbre, la estaba haciendo medio fea para no descubrir mis capacidades artísticas. La loca chismosa, quien estaba sentada a mi lado, empezó a decirme cosas: “amotriz, machetera, inútil”, en un tono de voz burlesco que me irritó mucho. No dije nada, y salí corriendo para mi casa.
“Que se convierta en una asesina y la metan a la cárcel, que se convierta en una asesina y la metan a la cárcel…”, pensaba yo mientras pintaba una rosa negra. Jamás me había sentido tan enojada. Trabajé mucho en ese cuadro, día y noche, durante tres días. No dejé de repetir mi deseo ni un segundo.
Cuando estuvo listo, dudé en ponerle mi firma. Era mejor no hacerlo. Llamé al de la moto y cubrí muy bien el cuadro. Le pedí que esta vez lo llevara a la casa de la loca chismosa, que lo pusiera de frente a la puerta, de manera que fuera lo primero que viera cuando saliera de su casa. Insistió mucho que le dijera por qué quería que llevara allí el cuadro, pero con unos cuantos pesos más, cerró la boca y dejó de preguntar.
Al otro día, muchos carros de la policía estaban parqueados frente a la casa. Sí, había matado a su esposo, la habían cogido con las manos en la masa. Jamás volví a ver mi cuadro.
A los tres días, llegó mi desgracia. Por la noche, me desperté de repente. Yo no era yo. Mi cuerpo no respondía a mis órdenes. Bajé las escaleras, abrí el armario, saqué un martillo y volví a subir. Comencé a golpear a mi esposo, él gritó y gritó. Las luces de las casas vecinas se encendieron. Ya no gritaba más. Me quedé sobre él, con las manos levantadas, con el martillo entre ellas, como listas para dar el próximo golpe. Quedé paralizada. Las sirenas de la policía invadían el tranquilo ambiente del barrio. Yo no podía moverme, no podía correr. Tuve el miedo más aterrador que nadie hubiera podido sentir jamás. Entraron. Con las manos en la masa, tal como habían encontrado a la loca chismosa.
Ambas, condenadas a cadena perpetua.
Pues bueno, el tontico de la moto siempre fue bueno conmigo. Me trajo a la cárcel unos cuantos lienzos y mis óleos. Me puso en contacto con el brujo, quien me dijo que yo debí haber mirado mi cuadro luego de que la loca hubiera matado a su marido durante tres días seguidos deseando que lo mismo no me pasara a mí, pues aunque yo no quisiera, el efecto siempre se me iba a devolver.
Y aquí estoy, intentando llevar a cabo mi plan. Pinto una rosa blanca. “Que todo el mundo se olvide de esta situación, que todo el mundo se olvide de esta situación…”, pero yo no quiero hacerlo. Por eso me veo obligada a escribir. El lienzo es pequeño, por lo que no me demoraré más que este día. Y me da miedo no tener tiempo suficiente para mirarlo en el momento justo, pues el de la moto lo va a llevar por todo el barrio para que la gente lo vea y olvide todo.
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Hay que fijarse bien donde se meten los escritos confidenciales. Haber metido el anterior en la misma bolsa que el cuadro, fue un error. Así lo hizo Clara Rosa. El de la moto, luego de leer, no miró el cuadro, no lo llevó a ninguna parte y lo hizo pedacitos. Clara está ahora en el manicomio, pues no recuerda nada, y cree que la juzgan y hay testigos de un asesinato que, para ella, jamás cometió. Ahora pinta rosas por todas partes.
Omarta
Ellos eran inseparables. No se podía hablar de Marta y además de Omar, ellos eran uno solo, eran Omarta.
Omarta se formó por allá antes de mitad de siglo, cuando el mundo todavía era a blanco y negro. Es una fusión fuerte, ya permanente e inviolable. Puede decirse que un diamante es más vulnerable a la ruptura.
Omar y Marta (como piensa la gente que debe llamarse a lo que ellos piensan es un dúo), caminan por las calles de la ciudad de forma cautelosa, no queriendo llamar la atención.
Son literalmente uno solo: comparten un brazo, que eran dos pero ya es uno, porque por tanto caminar cogidos de gancho, tejidos epiteliales y óseos hicieron profundas e infinitas conexiones.
Ellos se aman, pero resulta que eso de ser siameses sin ser hermanos no es fácil.
Hace unos años, la madre naturaleza quiso ayudarles: no podía separarlos, porque ellos se amaban de verdad. Pero lo que sí pudo hacer fue convertirlos en hermanos biológicos. “Sólo un beso del peligro puede salvarlos”.
Agosto de hace unos años.
Nacen dos osos polares siameses en el Polo Norte. Comparten una pata delantera.
La vida es blanca, limpia; la nieve, fresca, su frío no quema. Con su pata en común pueden sentirlo.
Son felices,
comen perdices.
Pronto, Mamá Osa ve la rareza que acaba de parir. Los abandona.
Pelean. Cada uno dice que Mamá Osa los abandonó porque el otro no tenía el pelaje lo suficientemente blanco, como es digno de un oso polar.
Omarta no estaba presente en sus memorias. Su vida de humanos no había sido puesta en sus conciencias.
Dormían. De repente, un gran león marino salió de la espesa capa de nieve sobre la cual estaban. Se lanzó sobre ellos. Los ositos corrieron torpemente (porque no era fácil correr con su bracito en común) y encontraron un lugar para esconderse. Veían al león marino afuera, buscándolos decididamente.
- “Sólo un beso del peligro puede salvarlos” - dijo Omar -.
¿De dónde habría sacado eso?, los dos se lo preguntaban. Pensaron que estaba loco: ¿besarse siendo hermanos?... no podían pensar en algo más asqueroso. Además, no besarían a alguien que no tuviera el pelaje lo suficientemente blanco, como es digno de un oso polar.
De repente, vieron que el león clavó su mirada en el lugar donde estaban y corrió hacia ellos.
Temblaban del susto. Su reacción fue intentar correr hacia el lado contrario del brazo que los unía. Efecto resorte: de alguna manera sus caras se unieron; el león se acercaba más y más. De alguna manera, sus hocicos se unieron.
No fue tan malo como pensaban.
Octubre de hace unos años.
Nacen dos elefantes siameses en el bosque de Borneo. Comparten una pata delantera. La vida es verde, tranquila; el barro, suave, su espesor no atrapa. Con su pata en común pueden sentirlo.
Pronto, Mamá Elefanta ve la rareza que acaba de parir. Los abandona.
Pelean. Cada uno dice que Mamá Elefanta los abandonó porque el otro no tenía la piel lo suficientemente arrugada, como es digno de un elefante.
Cansados de pelear, salieron a dar una vuelta. Se encontraron con una cascada enorme, llena de rocas en su caída. La elefantita, muy curiosa, quiso asomarse más de lo que debía. El suelo estaba resbaloso. Con la patita de adelante que no compartía, fue a dar al vacío. El pobre Omar, adolorido, cedió y cayó también. Caían sobre una piedra y otra, dando vueltas y vueltas.
- “Sólo un beso del peligro puede salvarlos” – gritó Marta –.
¿Ya qué?... no tenían tiempo de pensar que era asqueroso besar a su hermano, o que no besarían a alguien que no fuera lo suficientemente arrugado, como era digno de un elefante. Sus caras se juntaron. De alguna manera, sus trompas también lo hicieron.
No fue tan malo como pensaban.
Diciembre de hace unos años.
Nacen dos camellos siameses en el desierto del Sahara. Comparten una pata delantera. La vida es dorada; la arena, juguetona, su sequedad no debilita. Con su pata en común pueden sentirlo.
Pronto, Mamá Camella ve la rareza que acaba de parir. Los abandona.
Pelean. Cada uno dice que Mamá Camella los abandonó porque el otro no tenía joroba, como es digno de un camello.
Caminaron y caminaron. Encontraron un oasis. Tomaron agua, fue un alivio. Mientras lo hacían, sintieron algo raro en la pata que compartían. Era una serpiente, de esas que todo el mundo sabe son venenosas.
- “Sólo un beso del peligro puede salvarlos” – dijeron los dos al tiempo -.
Eran hermanos; ninguno tenía joroba, como es digno de un camello. Pero no pensaron nada. Sus caras se juntaron, sus bocas se juntaron…
fue rico… tan rico…
Enero de hace algunos años (uno menos).
“¡Feliz año nuevo!”, grita una familia en la casa de los abuelos.
Todos pensaban que estaban locos, porque tenían un cuarto lleno de nieve, otro lleno de barro y otro de arena.
Pero es que ellos, en su fusión ya permanente, sabían que la nieve era fría pero no quemaba, el barro era espeso pero no atrapaba y la arena era seca pero no debilitaba. Podían sentirlo con el brazo que compartían.
Se miraron. Ambos tenían el pelo lo suficientemente blanco, la piel lo suficientemente arrugada y una jorobita que empezaba asomarse, como era digno de esos que veían la vida blanca, verde y dorada, como eran digno de los que pueden besarse. Vieron que eran perfectos para estar juntos, y entendieron que eso de ser siameses sin ser hermanos era lo mejor que les había pasado.
Hagamos otra cosa
Le he dicho hoy a Luija:
*te necesito
*escúchame bien
*voy a cerrar mi facebook
*hasta junio del otro año
*hasta junio del otro año
(...)
*es mi prueba de fuego
(...)
*cámbiame la contraseña
*¿siiii?
*por faa :D
*hasta juniooooo
*antes no
*y usté sabe que yo soy capaz
*y yo también sé
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